30 marzo, 2007

Digno de se ver, buen fin de semana

26 marzo, 2007

¿Fue como beso o llanto?

¿Fue como beso o llanto?
¿Nos hallamos
con las manos, buscándonos
a tientas, con los gritos,
clamando; con las bocas
que el vacío besaban?
¿Fue un choque de materia
y materia, combate
de pecho contra pecho,
que a fuerza de contactos
se convirtió en victoria
gozosa de los dos,
en prodigioso pacto
de tu ser con mi ser
enteros?
¿O tan sencillo fue,
tan sin esfuerzo, como
una luz que se encuentra
con otra luz, y queda
iluminado el mundo,
sin que nada se toque?
Ninguno lo sabemos.
Ni el dónde. Aquí, en las manos,
como las cicatrices,
allí, dentro del alma,
como un alma del alma,
pervive el prodigioso
saber que nos hallamos,
y que su dónde está
para siempre cerrado.
Ha sido tan hermoso
que no sufre memoria,
como sufren las fechas,
los nombres o las líneas.
Nada en ese milagro
podría ser recuerdo:
porque el recuerdo es
la pena de sí mismo,
el dolor del tamaño,
del tiempo, y todo fue
eternidad: relámpago.
Si quieres recordarlo
no sirve el recordar.
Sólo vale vivir
de cara hacia ese dónde,
queriéndolo, buscándolo.

Pedro Salinas

24 marzo, 2007

Buen fin de semana





Con este bello día de Sol no da ganas de hacer nada, pero voy tentar poner la lectura al día, sin ser electrónica para variar un poco...
y otras cosas.
Buen fin de semana a todos

23 marzo, 2007

Hablando de otras cosas


Deshielo en San Petersburgo, la temperatura subió en la ciudad rusa hasta los 12 grados centígrados.

A noite Passada

A noite passada acordei com o teu beijo
descias o Douro e eu fui esperar-te ao Tejo
vinhas numa barca que não vi passar
corri pela margem até à beira do mar
até que te vi num castelo de areia
cantavas "sou gaivota e fui sereia"
ri-me de ti "então porque não voas?"
e então tu olhaste
depois sorriste
abriste a janela e voaste

A noite passada fui passear no mar
a viola irmã cuidou de me arrastar
chegado ao mar alto abriu-se em dois o mundo
olhei para baixo dormias lá no fundo
faltou-me o pé senti que me afundava
por entre as algas teu cabelo boiava
a lua cheia escureceu nas águas
e então falámos
e então dissemos
aqui vivemos muitos anos

A noite passada um paredão ruiu
pela fresta aberta o meu peito fugiu
estavas do outro lado a tricotar janelas
vias-me em segredo ao debruçar-te nelas
cheguei-me a ti disse baixinho "olá",
toquei-te no ombro e a marca ficou lá
o sol inteiro caiu entre os montes
e então olhaste
depois sorriste
disseste "ainda bem que voltaste"

Sérgio Godinho

21 marzo, 2007

Equinoccio vernal










No podaría dejar de festejar el equinoccio







Una nunca viene sola








Del misterio de Asia y de todo su envolvente, la viajen persigue. Perdido entre costumbres y hábitos diferentes, salió del hostil ambiente donde estaba hacia el tradicional y histórico país asiático. De ningún modo pensé en decir -" ¡Que bueno! ya llegaste a Canton" – pero lo dije.

El encanto del oriente es hipnotizador, lanzando un hechizo a su viajante, perdiendo así la noción del tiempo.
Vuelve deprisa.

20 marzo, 2007

Noticias




Del miedo y angustia por el silencio que perduraba tuve noticias que me apaciguaban, pero miedo no me tiraban.
Perdido por Asia, eso ya sabia, pero en un país hostil, eso me helaba.
Por un lado hizo bien en no me decir nada, por otro, ya yo sospechara que la noticia no me gustaba.
En toda esta tormenta de guerras entre católicos y musulmanes, en que la vida humana no vale nada, me quedé rezando para que nada pasara.

16 marzo, 2007

Hablar sin palabras


Son las peores conversaciones que se pueden tener, las que duelen más. ¿Pero que hacer?
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La forma de querer

La forma de querer tú
es dejarme que te quiera.
El sí con que te me rindes
es el silencio. Tus besos
son ofrecerme los labios
para que los bese yo.
Jamás palabras, abrazos,
me dirán que tú existías,
que me quisiste: jamás.
Me lo dicen hojas blancas,
mapas, augurios, teléfonos;
tú, no.
Y estoy abrazado a ti
sin preguntarte, de miedo
a que no sea verdad
que tú vives y me quieres.
Y estoy abrazado a ti
sin mirar y sin tocarte.
No vaya a ser que descubra
con preguntas, con caricias,
esa soledad inmensa
de quererte sólo yo.

Pedro Salinas