Escrevo-te enquanto algo resvala, acaricia, foge e eu procuro tocar-te com as sílabas do repouso como se tocasse o vento ou só um pássaro ou uma folha. Chegaste comigo ao fundo aberto sob um céu marinho, sobre o qual se desenham as nuvens e as árvores. Estamos na aurícola do coração do mundo. O que perdemos ganhamo-lo na ondulação da terra. Tudo o que queremos dizer sai dos lábios do ar e é a felicidade da língua vegetal ou a cabeça leve que se inclina para o oriente. Ali tocamos um nó, uma sílaba verde, uma pedra de sangue e um harmonioso astro se eleva como uma espádua fulgurante enquanto um sopro fresco passa sobre as luzes e os lábios. António Ramos Rosa
Las letras no me asustan, y las palabras mucho menos, pero no me gusta escribir. Lo mío son números y más números, no solo números, diría ecuaciones, cálculos y más cálculos. Y al final, tengo un resultado bien definido y claro, ni que escoja diferentes caminos llego al mismo lugar. Pero la escrita… La escrita es diferente, cada quien interpreta a su manera, no fuéramos cada uno un ser único, (por en cuanto, no conozco ningún clone) Pero… Quizás, por miedo, puede ser, no lo se, tengo miedo de no ser clara lo suficiente ni explicita que baste. Pero escribo, bien o mal, escribo. Escribo sin medir las consecuencias de dichas palabras, ni del conjunto de letras que formo. Escribo, protesto, reclamo, digo lo que pienso.
¿Pero tu? ¡Tu no! Te gusta escribir, mejor dicho, te encanta escribir, tienes el don de ser claro y explicito, imaginario y real, ficticio y serio, convencional y atrevido.
¿Y que haces? Silencio, Silencio que hasta los muertos consiguen escuchar, Silencio … Ni una palabra Ni una letra ¿Si todo lo que dices fuera verdad? Las hadas existían y los brujos también. Buen viaje…